Nuestra propuesta de energía municipal: propia, democrática, rentable y sostenible

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Energía local

Nuestra propuesta de energía municipal: propia, democrática, rentable y sostenible

El Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica, supuso un espaldarazo para el sector de la energía solar. Desde ese día los paneles solares han ido apareciendo en los tejados de nuestro país.

Las administraciones locales son, por su proximidad con la ciudadanía y la capacidad de toma de decisiones de alto impacto local, uno de los actores más importantes para la implementación total de la energía solar fotovoltaica en las localidades de todos los tamaños. En Ecooo contamos con amplia experiencia en creación de modelos de participación ciudadana en energía solar, por este motivo, presentamos varias propuestas que podrían servir a las administraciones locales para gestionar la energía solar de una manera local, ciudadana, rentable y sostenible.

La capacidad de las instituciones locales para gestionar recursos locales y generar alto impacto es muy grande, y la energía no es una excepción. Las políticas locales influyen a la hora de gestionar recursos, fomentar comunidades dinámicas y vibrantes o apoyar la iniciativa local ciudadana. Una política local bien implementada supone cambios cualitativos en la vida de la gente que habita el municipio. La limpieza de la ciudad, la planificación urbanística, la gestión de los parques y jardines, el transporte e incluso la gestión de fuentes públicas son ejemplos de servicios que suponen cambios muy importantes en nuestra calidad de vida. ¿Y la energía? ¿Cómo puede un ayuntamiento generar su propia energía, fomentar la participación ciudadana y gestionarla con sus propios criterios?.

En Ecooo creemos que la transición energética es distribuida, democrática y ciudadana y por eso hemos desarrollado modelos que no solo tienen en cuenta la parte técnica de la instalación, sino también la gestión integral, la organización económica colectiva, los ahorros energéticos y el apoyo a aquellas familias en situación de empobrecimiento energético.

Abrimos un inciso para explicar por qué hablamos de empobrecimiento energético y no de pobreza energética, a pesar de ser este último el término el más utilizado. La pobreza energética no existe como tal, es un constructo social y político. El sol es una fuente de energía inagotable, por lo tanto, es infinita. No se puede ser “pobre” de algo que tiene la abundancia en su origen, como característica inherente. Cuando hablamos de pobreza, estamos asignando una condición estática a aquellas personas que la sufren y, sin embargo, es una situación construida debido al mal reparto de los recursos, tanto económicos como energéticos. Por este motivo preferimos hablar de empobrecimiento energético, en participio. El participio expresa la idea de tiempo o causa. Por un lado, señala que la situación puede ser temporal, por otro, que existen unas causas en su origen y, por tanto, no es una condición inamovible, ya que si solucionamos las causas, solucionamos el problema.

Se puede luchar contra el empobrecimiento energético desde las administraciones locales simplemente instalando autoconsumos en los edificios municipales y destinando los ahorros a hogares de rentas bajas. Otra manera es instalando autoconsumos colectivos en barrios de rentas bajas con alta incidencia de empobrecimiento energético, de tal manera que vean reducida su factura de la luz por consumir de lo que producen, añadiendo talleres de educación energética para que ajusten sus consumos a la hora de mayor producción de los paneles.

En Ecooo hemos ideado formas de participación ciudadana, de tal manera que suponga un ahorro para la administración local y cierta rentabilidad para las personas que lo financian. Planteamos varias propuestas a las administraciones locales sobre cómo podrían gestionar la energía solar, de menor a mayor complejidad. Tomaremos dos variables principales: forma de financiación – propia o ciudadana – y destino de la energía – autoconsumo o de vertido a la red -. No obstante, la variable del autoconsumo es ramificable, porque la energía autoconsumida se puede destinar a distintos actores.

En el caso de que la energía producida se destine al consumo propio, la instalación se denomina autoconsumo, y en el caso de que la energía producida se vierta a la red eléctrica, a la instalación se denomina de venta a red.

Tipos de energía local

Modelo 1. Financiación propia y venta a la red

La administración local, con fondos propios o una subvención, lleva a cabo la instalación de una planta fotovoltaica en suelo municipal o en edificios municipales. La energía generada se vierte – se vende – a la red eléctrica española, lo que supone unos ingresos para las arcas municipales gracias a la venta de dicha energía.

Financiación propia y venta a la red

Modelo 2. Financiación propia y autoconsumo para gasto municipal

En este caso tenemos dos posibilidades. La primera es que la administración local, con fondos propios o una subvención, instale un autoconsumo en un edificio municipal. La energía producida es autoconsumida por las instalaciones de la propia administración, lo que le supone importantes ahorros. Además, con la aprobación del Real Decreto antes mencionado, en caso de no autoconsumir toda la energía producida, se producen compensaciones en la factura de la luz del mes siguiente, lo que supone ahorros todavía mayores.

El apoyo a familias en situación de empobrecimiento energético también se puede considerar gasto municipal. La segunda posibilidad es que cuando un autoconsumo se comparte se denomina autoconsumo colectivo y es donde una misma instalación sirve para alimentar de energía solar varias casas. En el Real Decreto se establece que el autoconsumo puede ser compartido entre hogares de un mismo edificio o entre hogares que no disten a más de 500 metros de la instalación. Si el autoconsumo se instala en un barrio con rentas bajas donde existen familias con dificultades energéticas, la producción de la planta podría ir destinada a estas familias, suponiendo ahorros para las mismas en su factura de la luz y para la administración local.

Financiación local consumo local

Modelo 3. Financiación ciudadana y venta a red

Es el modelo de las plantas socializadas de Ecooo. La administración local lleva a cabo una instalación de autoconsumo, pero puede ocurrir que no haya presupuesto propio ni subvenciones estatales o europeas o que la administración considere que la mejor opción es la energía ciudadana. Para poder hacerlo promueve una financiación colectiva, ciudadana y la energía generada la vende a la red eléctrica española. La administración local puede devolver el dinero recibido de la ciudadanía con un pequeño retorno económico gracias a los beneficios de la venta de energía a la red eléctrica. Según nuestros cálculos, para una planta de 1,6 megavatios, la inversión estaría devuelta entre 16 y 18 años y los siguientes doce años serían de beneficios para la administración local, ya que la vida útil de las plantas está en torno a los 30 años. De esta manera, la ciudadanía puede participar en la transición energética obteniendo un pequeño rendimiento por su inversión y la administración local promueve la participación ciudadana y la transición energética de una manera rentable para las arcas públicas.

Financiación ciudadana y venta a red

Modelo 4. Financiación ciudadana y autoconsumo

La administración local quiere llevar a cabo la instalación de un autoconsumo, pero en ese momento no cuenta con presupuesto propio para ello o, simplemente, considera que abrir la energía a la participación ciudadana es un modelo de democratizar la energía. Las personas del municipio que quieran colaborar en generar energía limpia pueden invertir en la instalación de autoconsumo y obtener un retorno económico. Este retorno dependerá de cómo se reparta el autoconsumo. Aquí se abren varias posibilidades.

4.1. La energía la consume la propia administración local

La energía producida por el autoconsumo es consumida por la propia administración local. Los rendimientos económicos de los inversores se producen gracias a los ahorros de los edificios municipales y a la compensación en la factura de la luz de los excedentes.

La energía la consume la propia administración local

4.2. La energía la consumen los vecinos y vecinas cercanos

La energía producida por el autoconsumo es consumida por los vecinos cercanos a la instalación. Como hemos comentado antes, la energía generada por las instalaciones se puede consumir por hogares situados en una distancia de hasta 500 metros, por lo tanto, la energía podría ser consumida por los hogares de la zona. En este caso, los rendimientos vendrían dados de los propios ahorros que tendrían los vecinos y vecinas en su factura de la luz, así como de la compensación de excedentes en la factura del mes siguiente, en caso de no consumir toda la energía generada.

La energía la consumen los vecinos y vecinas cercanos

4.3. La energía se destina a las personas en situación de empobrecimiento energético

Misma situación que antes, pero la energía se destina a familias en situación de empobrecimiento energético. En este caso, el modelo es un poco más complejo.

La administración local otorga subvenciones nominativas a personas que cumplan los siguientes requisitos: que estén en un radio de 500 metros de la instalación fotovoltaica para el autoconsumo y que estén en situación de empobrecimiento energético. La subvención recibida está vinculada a que se destine a financiación de un autoconsumo colectivo del que se beneficiarán los siguientes 30 años las familias vulnerables. Sin embargo, las subvenciones otorgadas no son suficientes para poder financiar la instalación, así que la administración local propone una financiación participativa a través de aportaciones ciudadanas. La ciudadanía financia un 100% la instalación del autoconsumo a cambio de un pequeño retorno. Ese pequeño retorno se consigue gracias a las aportaciones de las personas en situación de empobrecimiento energético. Es un círculo virtuoso donde el beneficio es triple:

  • 1. La administración consigue llevar a cabo la instalación y apoyar a las familias en situación vulnerable. Además, ahorra dinero en las ayudas puesto que una vez que la instalación esté rentabilizada y los préstamos devueltos, las familias siguen teniendo apoyo energético y el ayuntamiento puede destinar el dinero que utilizaba para garantizar el suministro a estas familias a otras partidas.
  • 2. La ciudadanía puede participar en la transición energética de una manera colectiva y rentable.
  • 3. Las personas en situación de empobrecimiento energético tienen ahorros en la factura de la luz durante la vida útil de la instalación, unos 30 años. Además, si acompañamos el autoconsumo con talleres de empoderamiento energético, donde las familias aprendan a utilizar bien la energía y conseguir más ahorros, el resultado es todavía mejor.

El interés del préstamo de los inversores no es a tipo fijo, sino variable en función de la producción de la planta. Esto hace que la ciudadanía se interese por la producción de la planta en dos vertientes. Por un lado, los autoconsumidores en situación de vulnerabilidad estarán atentos a la producción porque de esta manera obtendrán más ahorros y, por otro lado, los inversores, porque de la producción de la planta van a depender los ingresos que reciban. Además, de esta manera, la administración local tiene dos impactos simultáneos: pedagogía social y ayuda social. Por un lado, muestra a la ciudadanía la importancia de una transición energética limpia, justa y sostenible y por otra, apoya la autonomía energética de las personas en situación de vulnerabilidad.

Financiación propia y pobreza energética

4.4 Una mezcla de todo lo anterior

El Real Decreto permite realizar porcentajes de reparto. La administración local, junto con la ciudadanía puede decidir cómo repartir la energía generada por el autoconsumo. Un porcentaje puede ir a cubrir el consumo de los edificios municipales, otro para las familias en situación de vulnerabilidad y otro para las familias inversoras, siempre y cuando todas ellas estén en un radio de 500 metros de la instalación. Las posibilidades son muchas.

El impulso de las administraciones locales

Gracias a las nuevas posibilidades del Real Decreto, se abren muchas posibilidades de colaboración público – ciudadana. Los préstamos participativos son una herramienta de financiación que puede servir para llevar a cabo proyectos municipales y que raramente se utilizan en nuestro país. Asimismo, tenemos que ser conscientes de la gran riqueza que tenemos en nuestro país: las horas de sol. Convirtámoslas en una herramienta de justicia social y dejemos de usarlas como una herramienta de destrucción de nuestro litoral.

 

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