La ventaja fiscal de invertir con ecooo

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Ventajas fiscales

La ventaja fiscal de invertir con ecooo

Las ventajas fiscales de invertir en renovables con Ecooo son claras respecto de otras fórmulas de inversión. Os explicamos por qué. 

El mundo de la inversión es algo complejo y sofisticado para la mayor parte de la gente. Imposiciones a plazo, acciones, bonos, planes de pensiones, derivados, warrants se suceden en una inabarcable lista de alternativas, a cada cual más incomprensible. Sin embargo, visto con un poco de perspectiva, toda esa complejidad puede explicarse por un simple juego de “lo que pongo y lo que recibo”. Invierto una cantidad hoy y espero recuperar un importe mayor en un determinado plazo de tiempo.

Algo parecido sucede con la fiscalidad, con los impuestos que hay que pagar por la rentabilidad de nuestras inversiones. Entender de impuestos es algo que lleva mucho tiempo, pero en realidad las ideas básicas son muy fáciles de entender.

Una de esas ideas básicas es que, cuando empezamos a recibimos dinero por nuestra inversión, nos toca pagar a Hacienda. En el ejemplo más sencillo, el del depósito bancario o imposición a plazo fijo, dejamos una determinada cantidad de dinero en el banco y este nos va pagando anualmente unos intereses. Pues bien, sobre los intereses, el banco nos aplica una retención del 19% a cuenta de nuestra declaración de IRPF.

Lo vemos con claridad en la siguiente tabla:

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Se trata de un depósito de 10.000 a 10 años con tipo de interés del 2% anual. Nos corresponde por tanto cobrar 200 euros al año, pero solo recibimos 163 porque Hacienda se queda con 38 euros. En el año 10 recuperamos nuestra inversión inicial más los 163 de ese último año.

Otra modalidad de inversión muy popular son las participaciones en fondos de inversión. En un fondo estamos invirtiendo en acciones, obligaciones y otros productos financieros, pero, en lugar de hacerlo directamente, son los gestores del fondo, supuestamente muy expertos, quienes deciden en qué invertir en cada momento.

En el caso del fondo, no recibimos dinero periódicamente. El dinero se queda inmovilizado y la rentabilidad, si es que se produce, se va a acumulando. Solo cuando decidimos vender nuestra participación y recuperamos nuestro dinero, nos toca pagar a Hacienda. Lo vemos de forma sencilla en la tabla siguiente:

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El impuesto a pagar se calcula, en esta ocasión, sobre la ganancia obtenida, esto es, la diferencia entre el precio de venta (12.000) y el precio de compra de la participación (10.000). El 19% de 2.000 son los 380 euros de impuestos que aparecen en la tabla.

Como vemos, por tanto, existe una vinculación directa entre recibir dinero y pagar impuestos. Cuanto llega un euro a nuestra cuenta, antes hemos pagado el impuesto correspondiente. Esto, que es casi una regla general, no se cumple sin embargo en el caso de nuestras inversiones en plantas fotovoltaicas. Como veremos a continuación, quien invierte en una participación fotovoltaica recibe dinero cada año durante un periodo que puede ir entre los 17 y los 21 ejercicios, pero no empieza a pagar impuesto sobre la renta hasta el año 11/13. En esos primeros años, el inversor habrá estado recuperando, a efectos fiscales, el importe de su inversión, y solo cuando se supera esa cantidad, el dinero adicional que reciba tendrá la consideración de renta y empezará a aplicársele la retención del 19%. Lo vemos en la siguiente tabla.

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Lo que hacemos, por tanto, en el caso de la inversión fotovoltaica, es aplazar el pago de impuestos. Recibimos el dinero, pero no tenemos que pasar por Hacienda hasta muchos años después.

¿Y por qué sucede esto?

La respuesta se denomina contrato de cuentas en participación, porque, quien participa en una planta fotovoltaica de la mano de Ecooo lo hace bajo esta fórmula de inversión.

Con el contrato de cuentas en participación, el inversor no es copropietario de la planta fotovoltaica, pero sí del negocio asociado a la planta. Ecooo tiene que llevar contabilidad de los ingresos y los gastos de la instalación. Todos los ingresos y dos tipos de gasto. Por una parte, los gastos corrientes: mantenimiento, gestión administrativa, impuestos, alquiler, etc. Y, por otra, la amortización de la instalación, es decir, el gasto que supone la pérdida de valor que sufre la instalación fotovoltaica por el paso del tiempo.
A efectos fiscales, por tanto, ingresos y gastos suman igual, no hay renta que declarar y por tanto no se pagan impuestos. El inversor sin embargo recibe la parte que le corresponde de la diferencia entre los ingresos totales y los gastos corrientes. Recibe dinero todos los años, pero solo empieza a pagar impuestos por el dinero recibido cuando la amortización se agota.

En las tablas, se puede observar que el producto más ventajoso a efectos fiscales, es la inversión en Ecooo en cuentas en participación. Sin embargo, esto no es tan importante. Lo más importante es la triple rentabilidad de las participaciones en Ecooo.

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