Tu consumo ya está cambiando el mundo

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Tu consumo ya está cambiando el mundo

El consumo crítico cada vez se posiciona más como una herramienta de cambio y transformación social. Existen distintas maneras de aproximarse a él. Algunas personas lo entienden como un acto individual, otras como una acción colectiva. Lo que está claro es que como sociedad cada vez somos más conscientes de las implicaciones que tiene nuestra cesta de la compra y la capacidad que tenemos para cambiar el mundo a través de la misma.

¿Qué es el consumo comprometido?

La Organización de Consumidores y Usuarios y el Foro de Nueva Economía e Innovación Social han publicado Otro consumo para un futuro mejor. Las economías al servicio de las personas y el planeta. Un informe muy completo sobre las nuevas formas de aproximarse a la economía y las tendencias de consumo. Ambas organizaciones han realizado un estudio en profundidad sobre lo que entendemos las personas por consumo comprometido. La idea que alcanza mayor consenso entre las personas entrevistadas es “no comprar más de lo que realmente necesitan, reciclar, aprovechar lo que tienen, no desperdiciar las cosas, ser autosuficientes al máximo, fomentar el consumo de proximidad, practicar un consumo consciente y mirar de dónde vienen las cosas”.

Mario Sánchez-Herrero, de Ecooo habla del movimiento consumerista. El consumerismo es un “consumo responsable, colectivo y político. Un consumo que genera producción a demanda. Un consumo que retiene la producción desaforada en la que estamos inmersos. Un consumo que cubre nuestras necesidades pero que además orienta la producción al respeto del planeta. Este es el nuevo paradigma económico que proponemos desde Ecooo”.

El consumerismo es un consumo responsable, colectivo y político. Un consumo que genera producción a demanda. Un consumo que retiene la producción desaforada en la que estamos inmersos.

El movimiento consumerista habla de una economía que surge de las necesidades de las personas, no de las necesidades del capital o de las empresas. “Es el que opone sistemáticamente el soporte intelectual básico de la ciencia económica, que es el paradigma productivista.  El paradigma productivista pone el acento en la producción de bienes y servicios. Pero esto se opone a la realidad obvia de que sólo se tienen que producir bienes y servicios si hay una necesidad” afirma Sánchez-Herrero.

La pregunta es cómo conseguimos maximizar la satisfacción de nuestras necesidades para unos recursos dados sin dejar el trabajo a las empresas, sino preguntarnos como sociedad cómo lograr esa maximización. “Los consumidores tenemos que organizarnos de tal forma que consigamos satisfacer nuestras necesidades reduciendo la cantidad de recursos de los que necesitamos disponer” afirma Sánchez-Herrero.

Distintas corrientes para acercarse al consumo.

En el informe se recogen las distintas corrientes e iniciativas que están realizando “propuestas para una economía al servicio de las personas y el planeta” tales como las finanzas éticas y banca con valores, economía verde y ecologista, economía colaborativa, economía social y solidaria, economía circular y azul, empresas con impacto social y medioambiental positivo, economía del bien común, movimiento slow, economía feminista, movimiento del decrecimiento, procomún open source y movimiento de transición.

En él se constata que las personas nos acercamos al consumo desde una perspectiva cada vez más ética y sostenible. Además, no nos planteamos el consumo de una manera aislada, sino que nuestras decisiones afectan a nuestro estilo de vida en su conjunto.

Según el informe, el 62% de las personas en España cree que su consumo es una herramienta muy potente para cambiar el mundo.

Además, analiza distintos campos del consumo: alimentación, movilidad, moda, finanzas, hogar y ocio y turismo.

  • Alimentación: hay una tendencia a la reducción de carne y productos envasados. Un incremento en el consumo de productos ecológicos y de comercio justo. Se intenta consumir en comercio de proximidad o la compra directa al productor. Se proponen redes de intercambio en los barrios aprovechando las relaciones de confianza.
  • Movilidad: Moverse a pie se combinan con otras estrategias como usar el transporte público o moverse en bicicleta. El transporte colaborativo es parte de la solución a través de las flotas de alquiler a corto plazo (carsharing de bajas emisiones).  La movilidad colaborativa tiene más aceptación en viajes de largo recorrido.
  • Moda: Desde el 2000 hasta el 2014 se ha duplicado la producción y consumo de prendas de ropa llegando a ser de 100 mil millones de prendas mientras su tiempo de uso se ha reducido a la mitad. Desde la economía colaborativa también se han desarrollado propuestas para recircular la ropa que aún está en buen estado. Iniciativas como vender la ropa que ya no se usa, comprar ropa de segunda mano, intercambiarla o alquilarla son alternativas cada vez más utilizadas.
  • Finanzas: la banca ética pone la medición de impacto al mismo nivel. Conciencian contando de forma transparente lo que hacen y generando conocimiento de las diferentes alternativas, posibilidades de consumo responsable y economía más humana.
  • Hogar: reciclaje, ahorro de energía, ahorro de agua con dispositivos ahorradores son prácticas cada vez más habituales. Cosmética y detergentes ecológicos se van abriendo camino. La energía que utilizamos es la responsable del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero y cerca del 80% de la energía mundial cuyo origen son los combustibles fósiles. La energía solar y autoconsumo se plantea como una alternativa interesante.
  • Ocio y tiempo libre: la felicidad entendida como bienestar a largo plazo, no como placer inmediato es una cuestión clave a la hora de plantear el ocio y tiempo libre. La conexión con la naturaleza, fomentar las relaciones personales y actividades de conexión interior cogen fuerza frente al turismo de masas.

¿Y qué hacemos con la energía?

 La propuesta de Ecooo es que te pases a la energía solar fotovoltaica. ¿Por qué?

  • Te permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Distribuir la propiedad de la energía, de tal manera que se reduce el poder de los grandes conglomerados energéticos.
  • Generar una red de energía distribuida y modular.
  • Crear un cambio muy importante en el planteamiento del sistema económico y energético.

¡Pásate a la energía solar!

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