La energía también es una cuestión de orgullo

04/06/26 | ENERGÍA

Cada año, cuando llega junio, las calles, balcones y redes sociales se llenan de colores para celebrar el Orgullo. Es un momento de reivindicación, memoria y celebración, pero también una oportunidad para reflexionar sobre las desigualdades que siguen atravesando nuestra sociedad.

Cuando la desigualdad también se refleja en la factura de la luz

En Ecooo trabajamos desde los valores, pero también desde los datos, los cuales muestran que las desigualdades que afectan al colectivo LGTBIQ+ tienen consecuencias muy concretas sobre las condiciones de vida. Ya en 2024 la Federación Estatal LGTBI+, publicaba en el Informe Estado LGTBI+ 2024 que las personas del colectivo tienen un 13% más de riesgo de sufrir pobreza que la población general. La tasa de riesgo alcanza el 30,6%, afectando especialmente a mujeres lesbianas y personas trans.

Esta situación conecta directamente con otro de los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo que es la pobreza energética. En España más de 8,5 millones de personas no pudieron mantener una temperatura adecuada en sus hogares durante el invierno. Detrás de esta cifra existen situaciones de vulnerabilidad muy diversas, pero todas tienen algo en común basadas en la dificultad para acceder a un derecho básico como es disponer de energía suficiente para vivir con dignidad.

Las personas LGTBIQ+, especialmente las más jóvenes y las personas trans, suelen encontrar mayores obstáculos para acceder a una vivienda estable y asequible. Los hogares en alquiler, además, presentan mayores niveles de pobreza energética que los hogares en propiedad. Cuando a estas dificultades se suman otras realidades como la discriminación laboral, la precariedad económica, la exclusión familiar o la falta de redes de apoyo, la vulnerabilidad se multiplica. Esto significa que muchas personas pueden verse obligadas a elegir entre encender la calefacción, pagar la luz o cubrir otras necesidades básicas.

Hablar de pobreza energética es, por tanto, hablar también de desigualdad. Hablar de quién puede mantener una vivienda confortable y quién no; de quién tiene acceso a recursos y quién encuentra más barreras para ejercer derechos que deberían estar garantizados para todas las personas.

Energía renovable para sostener derechos

En Ecooo entendimos hace años que la transición energética debía incorporar una mirada social y transformadora. Por eso, en 2017 impulsamos la campaña Orgullo Solar, una iniciativa que unía energía renovable, participación ciudadana y defensa de los derechos LGTBIQ+ junto a la Fundación 26 de Diciembre, una entidad que desarrolla una labor fundamental con las personas mayores LGTBIQ+, un colectivo que con frecuencia permanece invisibilizado y que ha sufrido durante décadas situaciones de discriminación cuyas consecuencias siguen presentes en la actualidad.

Gracias a la participación ciudadana se movilizaron más de 70.000 euros de financiación ciudadana para poner en marcha una instalación fotovoltaica cuyos beneficios revierten directamente en la fundación. Gracias a esta campaña se producen más de 30,5 MWh de energía renovable al año y se evitan alrededor de seis toneladas de emisiones de CO₂ anuales. Pero quizás el dato más importante es que la Fundación 26 de Diciembre recibe ingresos durante 23 años para financiar programas dirigidos a mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas mayores LGTBIQ+.

Este proyecto demuestra que la energía es mucho más que electricidad. Es un recurso que puede convertirse en una herramienta de cambio que sirva para fortalecer comunidades, sostener derechos y generar recursos que contribuyan a combatir desigualdades.

Orgullo, cooperativismo y democracia energética

El cooperativismo, la democracia energética y la defensa de los derechos LGTBIQ+ comparten una misma visión del mundo. Todas estas propuestas ponen la vida en el centro, apuestan por la participación colectiva y buscan construir alternativas que no dejen a nadie atrás.

Por eso, cuando defendemos una energía democrática, estamos defendiendo también una sociedad más democrática. Cuando luchamos contra la pobreza energética, estamos luchando contra formas de exclusión que afectan de manera desigual a distintos colectivos y cuando impulsamos proyectos de energía ciudadana, estamos creando herramientas para redistribuir poder, recursos y oportunidades.

La transición energética no consiste únicamente en cambiar combustibles fósiles por energías renovables. También implica transformar las relaciones económicas y sociales que generan desigualdad. Significa preguntarnos quién participa, quién decide y quién se beneficia del nuevo modelo energético.

Desde Ecooo seguiremos trabajando para que la energía sea un derecho y no un privilegio. Porque la energía también es una cuestión de orgullo y porque no puede haber una transición energética justa sin una sociedad que garantice la dignidad, los derechos y la libertad de todas las personas.