Realmente, ¿no lo podemos hacer mejor?

Para conocer el papel desempeña nuestro modelo energético actual en la crisis ambiental y humanitaria que vivimos, dale al play.

Todo lo que está detrás de la energía que desplaza. No sólo hablamos de cambio climático

El derecho de las personas a vivir con seguridad y dignidad en el territorio se ve amenazado por las lógicas económicas que operan tras la manera de satisfacer nuestra necesidad de energía. Defender este derecho requiere analizar las causas que operan tras millones de desplazamientos.

Cambio climático

Gran parte de la energía que utilizamos se produce quemando combustibles fósiles. Y todo ello tiene sus derivadas.
La quema de combustibles fósiles, como ya sabemos, emite grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, un gas de efecto invernadero que está cambiando el clima en la tierra. Este cambio, a fecha de hoy, está generando graves problemas ambientales en determinadas zonas. Cambios que afectan a poder vivir dignamente en determinados territorios. Y ¿de qué cambios estamos hablando? Pues son de tan diversos y ocurren en zonas geográficas tan distantes, que tan solo citaremos algunos a modo gráfico: Sequías prolongadas que afectan a los cultivos base de alimentación de una región o bien, dificultan a las personas el acceso al agua dulce; Inundaciones de zonas costeras porque el nivel del mar ha ascendido; pueblos anegados por glaciares en proceso de deshielo; etc.

Contaminación ambiental

Esta manera de producir y gestionar la energía por parte de estas grandes corporaciones permite que se antepongan intereses privados empresariales frente al derecho de la población a vivir en su territorio. Son muchas las comunidades humanas acosadas para que abandonen las tierras en las que se proyecta realizar determina infraestructura.

Conflictos bélicos por pugna de materias primas energéticas

Un modelo energético basado en recursos escasos y localizados en pocas zonas ha generado un mapa de conflictos geoestratégicos derivados de la pugna por las materias primas energéticas.

En consecuencia, la población civil de estos lugares del mundo se ve sometida a invasiones, guerras, embargos, violencia… Es lo que podríamos denominar como la maldición de los recursos.

Infraestructuras energéticas que desplazan comunidades locales

Un modelo energético basado en la quema de combustibles fósiles o energía nuclear, entraña un grave peligro de contaminación ambiental a lo largo de todo el ciclo de la energía, bien en la fase de la extracción del recurso, como en el transporte o en la explotación. E incluso, en el caso de la energía nuclear, en la gestión de los residuos. Fukushima, Chernóbil, El golfo de Níger, El golfo de México… son casos evidentes, en los que la población o bien se ha tenido que desplazar forzosamente, o bien, los medios de vida se han visto gravemente afectados.

La energía, como ya hemos visto, también está detrás de los desplazamientos forzosos de muchas personas en nuestro planeta. Encender el interruptor ético, es apostar por un modelo energético basado en cortar el enorme despilfarro de energía de nuestra sociedad hiper-consumista y que utilice fuentes energéticas autóctonas y limpias, fuentes renovables.

Enciende Refugio. A través de esta campaña te puedes sumar a la oleada de personas que apuestan por un nuevo modelo energético participando en una planta fotovoltaica que produce energía limpia. Con este proyecto se destinan recursos económicos a CEAR, a fin de facilitar su labor con las personas refugiadas.

Te invitamos a encender el interruptor ético. Te invitamos a encender refugio

Una campaña impulsada por: