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diciembre 2018

Una tripulación llena de vidas

By | Salvamento Marítimo Humanitario | No Comments

Cuaderno de bitácora. Puerto de Pasaia. Gipuzkoa. 14/XII/2018. 10:40 am

Cuando llegamos, un txirimiri con cierto regusto a salitre nos va empapando el pelo de manera casi imperceptible, lentamente. El aire fresco del norte nos recibe como una caricia larga en la cara según nos acercamos al astillero. Temblamos de frío y de emoción. Frente a nosotros, el barco. El Aita Mari. La embarcación pesquera que la gente de Salvamento Marítimo Humanitario ha modificado para que, a partir del próximo mes de enero, pueda rescatar vidas de personas migrantes en el Mediterráneo. El mismo barco que hemos visto en fotos e imaginado mientras diseñábamos la campaña de Enciende Refugio. El símbolo principal. El icono de una lucha.

Nos recibe al borde del puerto el que será nuestro cicerone en esta experiencia: Daniel Rivas, de SMH. Con la torpeza de quienes sólo somos lobos de mar en nuestra fantasía pasamos a la cubierta del barco con cuidado de no escurrirnos. Con respeto de astronauta. Allí Daniel nos cuenta cómo era el barco cuando se hicieron con él y el porqué de las principales modificaciones: un espacio ganado para enfermería, una bodega amplia para mantas y ropa, el lugar donde estarán a cubierto las personas que consigan rescatar… Según lo va explicando nuestra imaginación nos transporta a esos mismos espacios llenos de gente en busca de una vida mejor recién escapados de una muerte segura en el mar. Vibramos.

 

Nos cuenta Daniel que el barco se llama Aita Mari (Papá Mari) en honor a José María Zubía, un pescador guipuzcoano del siglo XIX que llegó a ser muy conocido y querido por los heroicos salvamentos de compañeros pescadores que realizó atravesando dos terribles galernas. La segunda, una vez hubo rescatado a todos los náufragos, se lo llevó para siempre a causa de un golpe de mar. Las tablas del barco se llenan de historia pasada, presente y, según avanzamos en la conversación de los preparativos de su partida en enero, futura.

En esto saltan a cubierta el capitán de la nave, Marco, y el primer oficial, Juan, y, tras lanzar al puerto un paraguas apoyado en el costado de estribor –“¿Pero quién mete un paraguas en un barco? ¡Eso da mal fario!”- las historias se llenan de nombres y de vidas. Ambos han participado en varias operaciones de salvamento con otras organizaciones y en otros barcos y sus miradas reflejan la responsabilidad y el hastío de quienes están respondiendo como humanidad ante quienes los gobiernos no responden. Nuestra vibración ahora se contagia de una sensación grande de injusticia.

Cada anécdota compartida por Marco y por Juan es un reflejo de un sistema migratorio absurdo e injusto, un diseño vaciado no sólo de empatía sino de cualquier lógica. Ambos han sido detenidos en puertos, han sido encañonado por los guardacostas libios, han visto cómo no les querían recibir en ningún país dejándoles a su suerte en el mar. Pero, más allá de eso, estas dos personas comprometidas de la sociedad civil, han tenido que ver y escuchar historias descarnadas de personas que lo único que quieren es huir del infierno del que parten. Historias del mar pero, muy especialmente, del proceso de años que sufren hasta que consiguen llegar a una patera que les intente acercar a Europa. Historias de violencia, de hambre, de torturas, de mutilaciones, de violaciones, de autolesiones para evitar ser vendidos como esclavos… Historias que no refleja la imagen de la patera flotando en el mar pero que están ahí. Historias que nos revuelven y nos ponen un nudo en la garganta incluso a las personas que tenemos conocimiento de estas realidades. Es imposible acostumbrarse a determinadas injusticias. “Yo tengo familia”, nos dice el capitán, “¿Cómo te crees que me siento cuando me cuentan sus historias niños de 9 años?”.

Con todo, y frente a toda esta oscuridad, la seguridad de seguir haciendo lo que es correcto. “Nosotros obedecemos a las leyes del mar, que tienen miles de años, y las leyes del mar nos dicen que estamos obligados a rescatar náufragos”. Una seguridad que aporta esperanza. Una esperanza que convoca.

Enfrascados en estas conversaciones en la cantina, mientras Miguel el cocinero guisa unas alubias, casi nos olvidamos del motivo por el que estamos a bordo de ese barco: ¡La rueda de prensa de lanzamiento de Enciende Refugio! Algunos periodistas ya están fuera esperando y, en ese clima al que nos hemos transportado, salimos a la cubierta de popa para atenderles. Llevamos encima todas las olas, todas las singladuras y todos los chalecos naranjas que acabamos de compartir. Nos rodean las vidas y las vivencias que, en apenas una hora, nos han regalado. Se encienden las cámaras. Hablamos.

Sin duda la visita al Aita Mari ha sido un punto de inflexión en esta campaña de Enciende Refugio. Conocer a su tripulación y recorrer el barco que en menos de un mes estará salvando vidas en el Mediterráneo pone cuerpo, pone realidad, a una propuesta necesaria.

Apostando decididamente por otro modelo energético autóctono, sostenible y en manos de las personas se podrían evitar millones de desplazamientos forzosos. La contaminación, los efectos del cambio climático, las guerras para saquear materias primas energéticas o la construcción de grandes infraestructuras en suelos comunitarios obligan a abandonar sus hogares a personas que no tendrían por qué hacerlo. Es evitable y hay alternativas. Enciende Refugio, a través de la activación y socialización de una planta solar fotovoltaica que dé parte de los beneficios de la venta de la energía a Salvamento Marítimo Humanitario, quiere ser una herramienta que transforme las causas de esas migraciones forzosas mientras apoya a quienes están poniendo el cuerpo en atender a las consecuencias.

Todas las personas que vemos una injusticia en esas vidas flotando en el mar podemos hacer algo. Como Daniel, Marco, Juan o Miguel no estamos obligadas a quedarnos de brazos cruzados mientras esta crisis humanitaria no para de crecer. Ellos zarparán en enero para salvar a todas las personas que puedan. Nosotras desde hoy mismo podemos encender refugio.

 

*La fotografía destacada es cedida por Lobo Altuna, del Diario Vasco

Nos embarcamos en el Aita Mari para presentar Enciende Refugio

By | Salvamento Marítimo Humanitario | No Comments

Con motivo del lanzamiento de este nuevo convenio del proyecto Enciende Refugio, nos hemos desplazado a Pasaia (Guipúzcoa). A bordo del barco de rescate ‘Aita Mari’ hemos querido visibilizar, junto a parte de la tripulación de Salvamento Marítimo Humanitario (organización de la sociedad civil cuya misión es rescatar personas migrantes en el Mediterráneo) e integrantes de ekoOn (organización local de Euskadi que promueve la transición energética consciente fomentando la participación de la ciudadanía), la causa a la que irán dirigidos los beneficios de esta campaña.

En un acto en el que se ha podido visitar y conocer la embarcación que se encargará de rescatar vidas en el Mediterráneo a partir del próximo mes de enero, se ha querido poner el acento en una de las principales causas que obliga a miles de personas a desplazarse forzosamente de sus hogares: nuestro modelo energético. Junto a la ciudadanía, unimos fuerzas en una campaña que actúa ante las causas y las consecuencias de miles de desplazamientos forzosos a lo largo de todo el mundo.

Cote Romero, coordinadora de ecooo, ha resaltado como “nuestro actual modelo energético es causante de millones de desplazamientos forzosos en todo el planeta bien por contaminación ambiental, bien por las grandes infraestructuras que desplazan a poblaciones enteras de su territorio, por los efectos del cambio climático o por las guerras que se derivan de las pugnas por materias primas energéticas”.

Es por esto que, como afirma Alberto Bezunartea, de ekoON, “con Enciende Refugio lo que estamos haciendo es poner la energía al servicio de las personas. Confluimos en un proyecto que, aparte de contribuir en la lucha contra un modelo energético insostenible, estamos destinando beneficios de la venta de energía renovable a las personas que se están dedicando a rescatar gente en el mar, cerrando un círculo entre las causas y las consecuencias de nuestro modelo energético”.

La forma concreta de hacerlo, como explica Miguel Ángel Vázquez, también de ecooo “es apostando por un nuevo modelo energético autóctono, sostenible y en manos de las personas a través de la socialización de una planta solar fotovoltaica. Invitamos a la ciudadanía a invertir, desde 100 euros, en una instalación solar que generará para el inversor un 4,5% anual de rentabilidad después de impuestos obtenidos de la venta de la energía. Un 5% de los ingresos generados en la planta activada irán destinados a las labores de rescate en el Mediterráneo de Salvamento Marítimo Humanitario”. Esta inversión ética es, en palabras del propio Vázquez, “una forma eficaz y coherente de atajar las causas que obligan a las personas a dejar sus países, fomentando las energías renovables, actuando a la vez directamente sobre las consecuencias de estos injustos procesos migratorios involuntarios, apoyando a quien rescata a estas víctimas de nuestro modelo”.

Desde Salvamento Marítimo Humanitario, en palabras de Amaia Mendoza“valoramos el convenio que hemos presentado hoy con ecooo por el hecho de que somos conscientes de que la producción y explotación de combustibles fósiles es una de las causas de migraciones involuntarias. La migración va a ser el gran tema del siglo XXI. Toca actuar y hay que hacerlo en todos los ámbitos: en lo personal y en lo colectivo. En este caso de este convenio con ecooo se aplica en lo colectivo reduciendo la producción y el consumo de fuentes de energía no renovables para evitar que nadie tenga que dejar su casa atrás arriesgando su vida en el mar”.

En este cuaderno de bitácora se podrán seguir las labores de rescate del ‘Aita Mari’ y también continuaremos visibilizando, denunciando y actuando contra el papel que desempeña nuestro actual modelo energético en los desplazamientos forzosos de miles de personas.

Frente a uno de los grandes retos de nuestro siglo, desde ecooo, ekoOn y Salvamento Marítimo Humanitario queremos ser parte de la solución. Es hora de actuar. Es hora de encender el interruptor ético. Es hora de Enciende Refugio.

Enciende Refugio se sube al Aita Mari

By | Salvamento Marítimo Humanitario | No Comments

Este viernes 14 vamos a lanzar oficialmente Enciende Refugio y el marco que hemos elegido para la presentación no puede ser más evocador ni más acorde a los fines de la campaña. Nos subimos al Aita Mari, el barco de rescate que Salvamento Marítimo Humanitario lanzará al Mediterráneo para seguir salvando vidas migrantes gracias, entre otros, al apoyo de Enciende Refugio.

Participaremos integrantes de ambas organizaciones, tanto de ecooo como de SMH, para visibilizar la profunda relación entre nuestros usos y consumos de la energía y los millones de desplazamientos forzosos que se dan cada año en el mundo.

Tanto ecooo revolución solar como Salvamento Marítimo Humanitario ponemos nuestro acento en la activación de la sociedad civil para lograr nuestras metas. Desde ecooo con la implicación de la ciudadanía para poner en marcha un nuevo modelo energético y desde Salvamento Marítimo Humanitario a través de los apoyos que han ido recabando para poder botar su barco de rescate y que tenga los permisos necesarios para ejercer su imprescindible labor.

Es por eso que esta campaña quiere apelar directamente a las personas de la sociedad civil que están dando la cara en la mayor crisis humanitaria europea desde la II Guerra Mundial ante la inacción de la mayoría de los gobiernos. Es esa ciudadanía activa que quiere ser parte de la solución la que inspira la propuesta de Enciende Refugio. No todo el mundo puede realizar la admirable labor de embarcarse en una ruta de rescate en el Mediterráneo, pero si podemos apoyar a quien lo hace mientras cambiamos nuestra forma de producir y consumir energía, causa de esos desplazamientos.

Nuestro modelo energético está profundamente relacionado con las causas de cientos de miles de desplazamientos forzosos al año a lo largo de todo el mundo. Según ACNUR, más de 21,5 millones de personas huyen anualmente de sus países por causas relacionadas con el clima, una cifra que puede llegar hasta los 100 millones de aquí a un par de décadas si no se pone remedio. Un número este que supera de largo al de las personas que salen de su tierra en busca de refugio a causa de las guerras. Todo debido a un modelo energético contaminante y poco democrático que basa su producción en materias primas fósiles que son extraídas en su mayor parte de terceros países.

Este modelo afecta a los desplazamientos forzosos principalmente desde cuatro perspectivas. Por un lado, están las personas que tienen que huir de su tierra por las guerras derivadas por la pugna de las materias primas en sus países. Por otro tenemos todas las que huyen debido a las consecuencias más evidentes del cambio climático producido por el ser humano, tales como la desertización, las sequías, el aumento del nivel del mar o las catástrofes naturales. También son destacables los casos en los que pueblos enteros tienen que abandonar sus territorios históricos debido a la construcción de grandes infraestructuras energéticas en su zona.

Por último, y no menos relevante, la contaminación ambiental generada en las fases de extracción de recurso energético, en el transporte, en la fase de explotación o en el tratamiento de los residuos (tierras inservibles tras la extracción con metodologías de fracking, o arenas bituminosas; vertidos de hidrocarburos en costas y ríos…) así como los accidentes como los acontecidos en Chernóbil, Fukushima o en el oleoducto de Exxon en Nigeria, obligan a miles de familias a abandonar sus hogares en ambos hemisferios quizá para siempre.

Apostar por un nuevo modelo energético limpio, distribuido y autóctono es una forma de evitar los desplazamientos forzosos de personas en todo el mundo. Una forma coherente de unir dos luchas, la energética y la humanitaria, que están íntimamente relacionadas.

Por eso este viernes Enciende Refugio se embarca en el Aita Mari para levantar una bandera ciudadana en la defensa de los Derechos Humanos y por un planeta más vivible para todas las personas y los seres que lo habitan.

Nos hacemos a la mar. ¿Te embarcas con nosotrxs?